Lobos en el Banco Mundial - Wolfowitz

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No es un juego de palabras, sino una triste realidad, como si el Banco Mundial fuera una lobera, o aún peor, el reposo del guerrero. Y no lo digo por el hijo del lobo que es el actual Presidente, Wolfensohn (Wolf=lobo, en alemán), que se marcha sin pena ni gloria, sino por su presunto sucesor.

El Banco Mundial, ya se sabe, es una de las dos instituciones de Bretton Woods, de cuando en 1944, poco antes del final de la segunda guerra mundial, se diseñó el nuevo orden económico mundial. Inicialmente, el Banco trabajaría para la reconstrucción de los países europeos devastados por la contienda, pero luego, cuando esa función pasó a ser el principal cometido del Plan Marshall, se centró en la ayuda crediticia a los países menos avanzados del Tercer Mundo.

Esos antecedentes vienen a colación del deseo de Paul Wolfowitz —también nombre con raíz lobuna—, el Subsecretario de Defensa de EE.UU., de convertirse en Presidente del Banco Mundial. Un puesto que por derecho consetudinario internacional corresponde a un estadounidense; así como el Director Gerente del FMI debe ser siempre un europeo (ahora Don Rodrigo Rato).

Esa auto-propuesta de Wolfowitz, ya respaldada por la Casa Blanca, es un puro sarcasmo, y además, como diría un castizo, “llueve sobre mojado”. A poco que se recuerde que durante las décadas de 1970 y 1980, el Presidente del Banco Mundial fue McNamara, el Secretario de Defensa de los presidentes J. F. Kennedy y de L.B. Jonson. Y como tal, principal carnicero de la guerra de Vietnam, con millones de víctimas inocentes, y con la nefasta secuela del agente químico orange —para defoliar arrozales y bosques—, que aún está machacando la triste vida cientos de miles de personas que lo sufren, incluidos no pocos soldados de los propios EE.UU.

Después de semejantes hazañas bélicas, McNamara escribió un libro sobre Vietnam reconociendo que había sido una “guerra inútil”, pero sin ni siquiera disculparse de su papel de verdugo principal. Y para mayor inri, ulteriormente publicó otro texto, sobre el “Espíritu del Presidente Wilson”, preconizando una vuelta de EE.UU. al multilateralismo y a la búsqueda de la paz: “A buenas horas mangas verdes”, que también habría dicho el castizo.

Ahora, otro de los verdugos, éste de la segunda guerra de Irak, defensor máximo de la intervención militar, despreciando a las Naciones Unidas, incluso mofándose de ellas —como su propio jefe, Bush-II, al verla como “una organización irrelevante”—, quiere ser el jefe de la agencia de desarrollo más importante de la ONU, para lo cual el lobo en cuestión, Wolfowitz, se viste de cordero. El sarcasmo no puede ser mayor.

Podríamos preguntarnos: “¿Qué hemos hecho para merecer esto?”. Esperamos que todavía haya un poco de sensatez para que Wolfowitz no sea Presidente del Banco Mundial. Como, por otro lado, cabe preguntarse: qué van a hacer Zapatero y Moratinos en semejante trance, ¿votarán a favor de que el lobo salga de su actual cubil para sedicentemente cuidar de las ovejas de los países menos desarrollados?

Fuente: http://blogs.periodistadigital.com/tamames.php
Licencia de este artículo: http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/
(algunos derechos reservados)

Como citar este artículo: 

Ramón Tamames (08 de Nov de 2017 - primera publicación: 2006). "Lobos en el Banco Mundial - Wolfowitz". [en linea]
Dirección URL: https://www.zonaeconomica.com/blog/ramontamames/lobosenelbancomundial (Consultado el 24 de Nov de 2017)




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