La Ciencia en la Innovación

NOTAS PREVIAS

La tarea de este Consejo asesor del Presidente de la República es evacuar un informe con diagnóstico y propuestas sobre “Innovación para la Competitividad”. Desde esa perspectiva, le compete al Consejo considerar el tema de las ciencias en cuanto sea relevante, directa e indirectamente, para la Innovación y la Competitividad, limitando sus análisis a los temas que tengan tal connotación.

No debe interpretarse la afirmación precedente como que nuestra mirada al cultivo y desarrollo de la actividad científica esté contaminada por el sesgo de la tarea que se nos ha encomendado. Por ello resulta imperativo dejar en claro, desde la partida, que la importancia que la actividad científica tiene en el devenir del país resulta indiscutible y que nuestras recomendaciones a favor del rol de la ciencia en la Innovación no deben, en ningún caso, entenderse como un intento de menoscabar o reducir la investigación científica en campos más alejados de nuestra competencia. Es inconcebible un país en que no se cultive la filosofía, las artes, las humanidades y las ciencias sociales, por ejemplo.

No nos compete en virtud de lo dicho, inmiscuirnos en la problemática universitaria, que por su naturaleza y complejidad escapa a nuestros propósitos. Sólo haremos sugerencias en tópicos específicos que, a nuestro juicio, tengan relevancia desde el punto de vista del aporte que las universidades puedan y deban hacer a la innovación para la competitividad y más específicamente, en cuanto a la calidad de la actividad científica y de los investigadores como actores centrales de los procesos de transferencia tecnológica e innovación.

Desde ese punto de vista nos interesan aspectos pertinentes de la institucionalidad universitaria y las motivaciones e incentivos que mueven a los investigadores, así como la cultura institucional de las Universidades y la de los investigadores mismos.

Un primer aspecto a dejar en claro sin ambigüedades es el que toda investigación, cualquiera sea su naturaleza u orientación, sea básica, aplicada o de apoyo directo a procesos de innovación, deberá siempre cumplir con las condiciones fundamentales de excelencia y rigurosidad.

Como contribución al marco en que se encuadran el diagnóstico y las propuestas que siguen, y sin pretensión de establecer distinciones categóricas que no se condicen con los matices y superposiciones de la realidad, nos ha parecido útil intentar un breve ordenamiento de diferentes tipos de investigación científica en función de su naturaleza y objetivos, dejando en claro que, en todo caso, la simple distinción tradicional entre investigación básica y aplicada no da cuenta adecuada de una realidad mucho más diversa, caracterizada por interrelaciones múltiples, no lineales, las que gruesamente, se pueden resumir como sigue:

a) Investigación básica que tiene como objetivo exclusivo la búsqueda de verdad y nuevo conocimiento científico como aporte original al conocimiento y expresión de las motivaciones personales y curiosidad del investigador.

b) Investigación básica que surge del contacto con la realidad exterior y el Interés del científico para aportar a la comprensión o solución de problemas, en la que, además de generarse nuevo conocimiento, éste queda disponible para su potencial aplicación o desarrollos adicionales vinculados a actividades productivas.

c) Investigación que se emprende con el propósito principal de lograr resultados que sean aplicables al campo productivo, objetivo que se materializará sólo en la medida que haya quienes así lo adviertan y se nutran de ella. Se trata de investigación científica, que puede ser básica pero que es claramente susceptible de aplicación posterior

d) Investigación orientada directamente a la innovación, incluyendo la transferencia tecnológica, que puede ser:

i) De iniciativa de investigadores individuales o centros de investigación de excelencia. Junto a las anteriormente enunciadas corresponde a la categoría de science push.

ii) Surgida desde la demanda, vale decir gestada a partir de necesidades de las empresas y por iniciativa de éstas o propuesta por entidades de intermediación y gestión tecnológica que procuran articular la comunicación y las relaciones entre Ciencia y Empresa como son incubadoras, consorcios tecnológicos (que asocian a Universidades o centros universitarios con empresas), brokers tecnológicos, etc. Estas son las actividades científicas que se denominan demand pull.

Lo más relevante para los propósitos de este informe es la diversidad de origen y propósitos centrales de la investigación, la distinción entre investigación propiamente “neutral” y de objetivos declarados, así como el impacto sobre la transferencia tecnológica y la innovación de los modelos alternativos science push y demand pull y, por fin, la necesidad de articulación, vale decir la construcción de redes, que puede producirse de diversas maneras, entre investigación científica, mundo productivo y especialistas en gestión tecnológica y de innovación.

Cabe consignar que el país destina anualmente sólo 0,7% del PIB a investigación científica y actividades de Investigación y Desarrollo (I+D), cifra muy inferior al nivel de gasto que exhiben los países desarrollados y emergentes exitosos que, como Finlandia, Suecia, Irlanda, Nueva Zelandia y Australia, entre otros, han logrado los mayores avances en innovación tecnológica en las últimas décadas.

Si se examinan las cifras más relevantes contenidas en el informe reciente de la Academia Nacional de Ciencias, en informes de la OECD y en diversos documentos preparados por expertos nacionales, surge con nitidez la magnitud del desafío que el país enfrenta para convertir la ciencia en el agente central y gravitante, que debe ser en los procesos de innovación para la productividad. En los puntos siguientes se destacarán algunos elementos de diagnóstico que nos parecen más relevantes para los fines de la posterior formulación de propuestas.

DIAGNÓSTICO

Desde el punto de vista del rol de la ciencia y la investigación científica en los procesos de transferencia e innovación tecnológica nos parece pertinente destacar lo siguiente:

1. En Chile se está desarrollando investigación científica de excelencia en una variedad de disciplinas.

2. El número de investigadores científicos con productividad consistente medida de acuerdo a los indicadores internacionales reconocidos, según antecedentes de la Academia Chilena de Ciencias, asciende a sólo 2.250, excluidas las Ciencias Sociales, lo que da una proporción de científicos por habitante muy inferior a la que registran los países con los que nos debemos comparar.

3. Son muy pocos los países, salvo un pequeño número de naciones desarrolladas y de gran tamaño, que cultivan todo el espectro de las disciplinas científicas. En Chile, el modelo implícito, dada la inexistencia de políticas u orientaciones nacionales o universitarias de prioridad relativa, es el del cultivo de toda disciplina por igual. De hecho, Fondecyt atiende a todas las disciplinas con estricta neutralidad. Una situación de este tipo no podría impulsar con la fuerza requerida dada la dispersión que implica, y nuestra estrecha base de recursos humanos, la formación de “masa crítica” en cada una de las disciplinas, evidentemente aunque ya hay masas críticas en algunos centros de excelencia. Además, científicos individuales, que no tienen interlocución con pares en su entorno, tienden a emigrar hacia ambientes que sí los proveen de esa comunidad de pares (fenómeno que puede aliviarse gracias a la actual comunicación instantánea por Internet pero que, no por ello, deja de existir).

4. En opinión generalizada del mundo científico, la educación formal en la escuela no estimula la vocación científica, la curiosidad creativa ni una cultura de la excelencia (diagnóstico similar al que se registra en relación con la ausencia de estímulos favorables a una cultura de emprendimiento). Además, la comunidad científica estima que es deficiente el nivel formativo de los profesores de ciencias (diagnóstico específico que se suma al de carácter más amplio se incluye en capítulo sobre Capital Humano).

5. La cultura y estructura institucional de las universidades y la cultura predominante de los académicos tampoco ha incorporado una actitud favorable al emprendimiento y una disposición a comprometerse con el desarrollo productivo del país como complemento de sus compromisos con la cultura nacional así como con el conocimiento y la excelencia. De ahí que sean aún pocos los investigadores científicos e ingenieros involucrados directa o indirectamente en actividades orientadas a la innovación tecnológica. Cabe destacar que en los países desarrollados se tiende a realzar, cada vez más, la necesidad de investigación científica por su contribución al desarrollo.

6. Expresión clara de lo anterior es que la evaluación académica, salvo contadas excepciones, sólo considera las publicaciones de artículos en revistas científicas internacionales reconocidas (ISI) como factor de evaluación académica, en desmedro de otros indicadores que reflejen esfuerzos en materia de ciencia aplicada.

7. En el mismo sentido, en un país en que el número de patentes que se otorga anualmente a chilenos en Estados Unidos asciende a la magra cifra de una al año por cada millón de habitantes (Finlandia 170, Nueva Zelanda 35, Corea 70), las universidades, que realizan el 80% de la investigación, sólo participan en un 8% de las patentes otorgadas.

8. Lo anterior es expresión del hecho de que ni las universidades ni sus investigadores hayan adquirido una “cultura del patentamiento” tan indispensable en un mundo globalizado y que por la vía de las licencias y otros mecanismos reportan importantes ingresos a las universidades en otros países con un Sistema Nacional de Innovación maduro.

9. De manera similar, se comprueba que entre los científicos nacionales hay escasa movilidad académica (exceptuados las funciones docentes que desempeñan simultáneamente en varias universidades), ya sea por razones institucionales, de demanda de mercado y financieras, todo lo cual inhibe una real competencia entre universidades que las estimule a traer científicos con el propósito de destacarse en campos científicos que contribuyen a la innovación.

10. En Chile ha aumentado significativamente el número de programas de doctorado que ascendió a 91 el año 2003, a la vez que ha ido acumulando también la corriente de graduados que siguen programas de doctorado en el extranjero, particularmente en Estados Unidos y Europa. Sin embargo, en este acápite se detectan ineficiencias y falencias serias.

a) Los programas de doctorado producen en promedio sólo 1,3 doctores al año cada uno, cifra exigua habida consideración, además, de la limitada cuantía de recursos humanos disponibles en el país para conducir tales programas y de recursos financieros para el fortalecimiento de los mismos, en su mayoría provenientes se programas públicos.

b) De los programas de doctorado 91 corresponden a ciencia y tecnología. De los 117 doctores graduados el año 2003, sólo 13 lo fueron en las ingenierías y tecnología (sin que existan programas de maestría profesional para ingenieros que los suplan) y 1 en ciencias agropecuarias. Por fin, se sostiene que las licenciaturas en ciencias son heterogéneas y disparejas en calidad.

c) De todos modos se observa una gran diversidad temática en la oferta de doctorados como asimismo una excesiva dispersión en su radicación institucional a lo que se suma el hecho de que existen sólo 5 programas colaborativos de doctorado por asociación entre universidades, hecho que contribuye a tensionar la base de recursos humanos disponible para llevarlos adelante.

d) Proyectada la actual tendencia al futuro y aún acelerándola, tardaremos largos años en alcanzar un número de doctores en las áreas pertinentes a la innovación que se acerque a las cifras que hoy exhiben los países que como Nueva Zelanda, Finlandia y otros son exitosos en innovación.

e) Existen dificultades normativas y de remuneración para incorporar doctorados y postdoctorados extranjeros a nuestras Universidades, con lo cual no se hace uso de un factor que podría potenciar nuestras capacidades en formación de doctores y en investigación.

f) La carrera académica y profesional de nuestros doctores en Ciencia y Tecnología es limitada por la falta de oportunidades disponibles, en especial el escaso interés demostrado hasta ahora por la empresa privada para demandar sus servicios e incorporarlos a actividades de transferencia tecnológica, asesoría científica o I+D.

g) Son escasas las oportunidades de nuestros doctores para cumplir pasantías en el extranjero en funciones de I+D, o en entidades de gestión tecnológica o de innovación o en organizaciones de articulación e intermediación entre ciencia y empresa.

11. Las ingenierías que, por su naturaleza, se encuentran más próximas a los procesos innovativos que las ciencias puras, no están desempeñando en Chile el rol que naturalmente les corresponde en esta materia. Ni cultura institucional ni contenido curricular ni énfasis formativo orienta a los ingenieros a completar su formación en doctorados o maestrías profesionales en el campo de la innovación tecnológica ni a insertarse en la empresa productiva con miras a contribuir a resolver o anticipar desafíos y problemas innovativos.

Por su parte, los directivos y dueños de empresa tampoco están todavía sintonizados con esas necesidades, por lo cual también falta a las ingenierías el vital estímulo de la demanda.

12. La regla general en la política implícita de apoyo a la investigación científica, es de neutralidad entre disciplinas y temas (como ya se indicó), en circunstancias de que existen evidencias suficientes de que, sin incurrir en riesgosas apuestas de “picking the winners”, es posible considerar algunos temas y disciplinas claramente prioritarios en ciencias básicas, como se deduce de la experiencia de otros países.

13. Como es sabido, en nuestro país se ha desarrollado una multiplicidad de programas y "ventanillas” de apoyo público a la investigación. La mayoría de ellos ha logrado avances significativos en cuanto a transparencia en la asignación de los recursos y en agregar la excelencia como criterio esencial en la adjudicación de los mismos (mediante procesos estrictos de evaluación). Desde ambos puntos de vista existe una evaluación muy positiva de Fondecyt y los programas Milenio y Fondap.

14. Sin perjuicio de lo anterior se observan falencias debido a la múltiple dependencia institucional de los programas y a las duplicaciones que se observan en los objetivos de los diversos instrumentos o ventanillas.

15. En relación a lo primero, los programas existentes son dependientes o se vinculan (con significativos grados de autonomía) a Conicyt, Corfo, Ministerio de Educación (sin conexión formal con Conicyt) y Mideplan. Ese solo hecho, al que se suma la inexistencia de un ente supraministerial de carácter orientador y coordinador conduce a vacíos, inconsistencias, y duplicaciones. Cabe contrastar nuestra realidad con el modelo en aplicación en países singularmente exitosos en materia de innovación.

16. A lo anterior hay que añadir, en nuestro caso, la multiplicidad de programas (Fondecyt, Fondap, Fondef, y otros menores en Conicyt), Bicentenario — formalmente vinculado a Conicyt — pero en los hechos totalmente autónomo en conducción y operación, la Fundación para la Innovación Agraria, Mecesup ubicado en el aparato central del Ministerio de Educación, Innova Chile (a su vez provisto de múltiples brazos) en Corfo y Milenio vinculado a Mideplan. Una dispersión tan extrema conlleva la imposibilidad de una acción pública coherente, eficiente y eficaz.

17. Del examen de los programas orientados a la actividad científica (es decir excluyendo a Corfo) se comprueba, en síntesis, lo siguiente:

a) Fondecyt, como ya se señaló, es un programa muy bien evaluado en términos de excelencia y transparencia, dirigido de modo neutral a investigadores individuales de todas las disciplinas científicas.
b) Milenio, es un programa creado con apoyo del Banco Mundial cuyo objetivo ha sido crear Institutos y Núcleos científicos de excelencia en diversas disciplinas y áreas temáticas. En la actualidad hay 3 Institutos y 12 núcleos y se estima que hay capacidad para crear algunos más. Milenio es muy bien evaluado por la calidad de sus programas, su total respeto a la excelencia y sus buenas conexiones internacionales.

c) Fondap, se especializa en el apoyo a grupos de investigadores agrupados en centros de excelencia, beneficiando a entidades con experiencia demostrada en investigación científica y participación en postgrados de nivel doctorado. Tiene, por lo tanto, objetivos similares a Fondecyt con la diferencia de que apoya a grupos de científicos con el objeto de crear masa crítica. Es una iniciativa bien evaluada, con siete programas en ejecución, de propósitos similares al programa Milenio.

d) Además, sin proponérselo expresamente, la mayoría de los Institutos y Núcleos existentes, tanto de Milenio como Fondap, gracias a su estabilidad y masa crítica se dedican a temáticas posibles de vincular con cierta facilidad a problemas o procesos de innovación, si y cuando se produzca la debida articulación con una demanda proveniente del mercado.

No existen diferencias de objetivos entre Milenio y Fondap, aunque el primero de ellos no está limitado al desarrollo de centros universitarios. La vinculación de Milenio a Mideplan fue fruto de una situación producida en una coyuntura histórica determinada, que parece estar ya superada.

e) Fondef, es un programa dirigido a Universidades e Institutos de Investigación, para proyectos orientados a actividades de I+D. Para hacer realidad el vínculo con el sector productivo, indispensable para I+D relevante, se exige aporte de una o más empresas como condición de aprobación para un proyecto.
Pionero en su área, de objetivos similares al programa FDI de Corfo hoy integrado a Innova Chile, ha tenido el mérito de promover el interés del investigador por los problemas de la Empresa, convirtiéndose en expresión de un programa inserto en el modelo “science-push”. Su problema principal es que pese al aporte privado exigido no ha logrado concitar en magnitud suficiente el interés recíproco de la empresa por proyectos de este tipo ni por acercarse a la Universidad.

Podría afirmarse que este interés no se producirá en escala significativa mientras no se resuelvan los diversos problemas de articulación e intermediación que limitan la demanda empresarial por adopción tecnológica, I+D e innovación y no se establezcan mecanismos eficaces de intermediación – articulación que potencie los vínculos Empresa-Ciencia, vale decir mientras no se constituyan redes integradoras.

Por otra parte, los proyectos Fondef no llegan en cuantía suficiente al mercado porque se otorgan por plazos cortos (3 años) lo que conspira contra la continuidad de equipos necesarios para completar el proyecto, porque al vencerse el plazo no hay instrumentos ni capacidades para el escalamiento o para abordar las etapas siguientes de la iniciativa.

f) El programa Bicentenario, por su parte tiene objetivos muy amplios y diversos que abarcan prácticamente todo el espectro de apoyo a la investigación científica, I+D y postgrado por lo que es casi un sistema nacional de Innovación en sí mismo. En el hecho financia proyectos análogos a los que se apoyan desde Fondecyt, Fondap y Corfo (Innova Chile), contribuyendo en medida no menor a generar confusión y producir duplicaciones.

g) Mecesup, por su parte es un programa de objetivos múltiples, radicado en el Ministerio de Educación, producto del apoyo del Banco Mundial que se dedica al apoyo a establecimientos de Educación Superior para distintos fines, al financiamiento de infraestructura científica, al mejoramiento de la calidad de la educación superior con énfasis en la acreditación y en capital humano avanzado para I+D, ayuda estudiantil, fondo competitivo para proyectos institucionales de innovación, proyección internacional, y mayor capacidad de estudios avanzados e I+D a nivel nacional y regional, todo ello en base a criterios de neutralidad temática.

Cabe añadir un fuerte énfasis en la colocación de sus recursos en regiones para formación de capital humano.

Algunos de los componentes de Mecesup en formación de académicos, educación técnica, financiamiento de la infraestructura científica, orientación de Ingenierías a gestión tecnológica e innovación y constitución de redes de doctorado coinciden con objetivos explícitos de programas de Conicyt.

Con un espectro tan amplio de objetivos, cabe esperar dispersión en el uso de recursos tan cuantiosos así como ausencia de criterios de prioridad y falta de rigurosidad en evaluación previa a la asignación de los recursos.

18. El estímulo a I+D en variante science push es importante para interesar a investigadores científicos en temas que pueden conducir a innovación tecnológica pero poco eficiente para generar el interés real y compromiso efectivo de la empresa. Se hace necesario contar con mecanismos para estimular I+D de origen demand pull, ya que esta no se da automáticamente. En efecto, por una parte los investigadores persiguen sus intereses y, a su vez, a la empresa le queda poco claro de qué modo el trabajo en I+D en asociación con científicos le va a reportar beneficios. Por último, esta opción naturalmente genera riesgo e incertidumbre a un científico centrado en su carrera académica. Se necesitan incentivos y actitudes positivas tanto de Investigadores como empresas y la articulación que pueda aportar una entidad de intermediación. En suma, a ambos modelos descritos les falta el complemento que sólo resulta de la construcción de redes integradoras.

Por último hay que hacer notar que la experiencia internacional demuestra que el porcentaje de éxitos innovativos en proyectos de tipo science push es significativamente inferior al que se registra en los de tipo demand pull dada la participación más central y activa que en éstos tienen las empresas en definir los objetivos.

PROPUESTAS

En primer lugar queremos destacar como elementos comunes a todos los mecanismos de apoyo a la investigación en calidad de condiciones indispensables que deben aplicarse en todo el sistema de apoyo, la excelencia, la transparencia en la asignación de los recursos, la contestabilidad, la evaluación externa por agentes de indiscutible idoneidad, el accountability tanto de los gastos de los proyectos como de los responsables de su aprobación y el seguimiento del desarrollo de los mismos. Queremos enfatizar, asimismo, que la movilidad académica no debe ser impedida por el hecho de que a un investigador se le haya adjudicado recursos de un fondo concursable, cautelando naturalmente el debido cumplimiento de los contratos pertinentes.

Del diagnóstico presentado en los párrafos anteriores, se derivan las propuestas que a continuación enunciamos.

1. Dado el consenso existente en relación con el rol central que en el desarrollo del país debe jugar la innovación, incluida la transferencia tecnológica, y como hay acuerdo también en que la investigación científica ha de ser un agente clave en tales procesos, se deduce que debe otorgarse prioridad a la investigación de objetivos declarados que procuran desarrollar conocimiento que puedan incorporarse a los procesos innovativos para lograr resultados que se expresen en productos validados por el mercado que aumenten y consoliden la competitividad del país.

La necesidad de enunciar prioridades (estamos hablando de prioridades genéricas, pues no se trata en modo alguno de dirigismo en la identificación y apoyo a proyectos específicos) está también avalado por el hecho – ya mencionado en el diagnóstico – que por ser un país pequeño que tiene una base limitada de capital humano, no es posible pretender cultivar por igual todas las disciplinas y temas científicos, alcanzando en ellos la masa crítica necesaria.

2. Precisamente, es el estímulo a formar “masas críticas” de investigadores asociados en centros de excelencia (tipo Milenio y Fondap) dentro o fuera de las universidades, enfocadas a investigación orientada a temas o disciplinas de particular significación para la innovación una forma correcta de expresar la prioridad enunciada. Entre las prioridades que puedan identificar los órganos de decisión o coordinación pertinentes proponemos incluir las disciplinas más relevantes y los temas o problemas de mayor incidencia para el desarrollo de nuestros clusters, especialmente aquellos basados en recursos naturales con el objetivo de preservar y dinamizar sus ventajas comparativas.

3. Las propuestas anteriores deben ir en paralelo con la investigación básica que se realiza para generar nuevo conocimiento como expresión de la vocación e interés de cada investigador. Por ello los fondos que se asignan a través de Fondecyt deben aumentarse de año en año. Además, se procurará inducir a algunos investigadores a involucrarse en proyectos con objetivos declarados, quizás abriendo “ventanillas” especiales, adicionales, para atender tal tipo de proyectos.

4. La dispersión y duplicación observadas en el análisis de los programas existentes conduce a ineficiencia en el uso de los recursos públicos. Por otra parte reconocemos que en una gran mayoría de casos los programas existentes ya cuidan bien las condiciones fundamentales de excelencia y transparencia en la asignación de recursos.

En virtud de lo anterior proponemos lo siguiente:

a) Concentrar en Conicyt tanto los programas de investigación científica pura como la de objetivos declarados de tipo “science-push” (vale decir por iniciativa de los científicos). Para asegurar mayor eficacia se postula que Conicyt sea dirigido por un Consejo con atribuciones reales, de carácter mixto. En su integración participarían científicos, así como representantes de Corfo (a cuyo Consejo, a su vez, se integrarían científicos), del sector privado productivo (con experiencia y compromiso en materias de innovación) y de entidades de gestión tecnológica y de la innovación.

b) Fondecyt sería el programa central para el apoyo a la investigación científica libre, evaluada con estricta neutralidad.

c) Cambiar la vinculación de Milenio desde Mideplan a Conicyt, preservando su autonomía, incluido su Comité de programas integrado exclusivamente por extranjeros y adaptando su Consejo Directivo si fuera necesario.

d) Fortalecer el programa Fondap, ligando su conducción a la de Milenio, a través de un Consejo Mixto integrado por directivos de Milenio y miembros del Consejo de Conicyt. Sin perjuicio de lo anterior podría estudiarse la posibilidad de fusionarlos, siempre que se conserve la flexibilidad y se preserve el reconocimiento ganado por Milenio.

e) Renegociar el programa Mecesup con el Banco Mundial de modo que las acciones y recursos que se relacionan con investigación científica de cualquier naturaleza, individuales o realizadas por centros de excelencia sean traspasados a Conicyt para sumarse a Fondecyt y Fondap en su caso. Igual transferencia deberá hacerse con recursos destinados a programas de doctorado u otros postgrados, la infraestructura científica y a la creación de capacidades regionales en lo que resulte decisiva la construcción de redes articuladoras.

En relación a los recursos destinados a infraestructura de fortalecimiento institucional, se mantendría su estructura actual en el Ministerio de Educación, pero con ingerencia directa de Conicyt en la adjudicación de los recursos respectivos, poniendo, desde luego, como requisito para dicha adjudicación de recursos en infraestructura, que se establezcan en las universidades centros de servicio y se apliquen conceptos de tiempo compartido para asegurar una mayor eficiencia en el uso de dichos recursos.

En todo caso, debería al menos realizarse un análisis a fondo de Mecesup para lograr en la estructura y operación finas una integración eficiente con Conicyt.

f) Reestructurar, renegociando los términos de su financiamiento si fuera necesario, el programa Bicentenario para – quizás por decisión conjunta de los Consejos de Conicyt y Corfo (o de Innova Chile), asignar sus recursos a los programas centrales de esas instituciones, para así incorporarlos de modo coherente al Sistema Nacional de Innovación.

g) Hacer más nítido, mediante una institucionalidad adecuada, el rol que ha procurado desempeñar Fondef en promover investigaciones de iniciativa de científicos que comprometa una participación de la empresa.

Cuando el aporte de la empresa es significativo no existe ninguna diferencia real entre tal tipo de proyectos y las actividades que realiza Innova Chile, por lo que se asegura un máximo de coherencia y de claridad en el uso de los instrumentos si esos proyectos fueran atendidos por Innova Chile.

Existen también, proyectos “science-push” de iniciativa de investigadores científicos que contemplan una contribución privada menor, que han enfrentado la crítica de que a menudo, tales aportes son más simbólicos que reales lo que aleja a dichos proyectos de su objetivo declarado.

Una primera medida necesaria es asegurar que el compromiso de la empresa sea real y responda a un interés efectivo de la empresa por el proyecto. Para ello será necesario contar con un sistema riguroso de evaluación que cautele dicho requisito.

Un segundo punto a considerar es que a los investigadores les resulta más natural y cercano utilizar “ventanillas” de Conicyt, que constituye, digamos, su “hábitat natural”.

Habida cuenta de estas consideraciones se propone:

i. Mantener a Fondef como programa separado, reservado a proyectos de investigación aplicada propuestos por grupos de investigadores, con contraparte real de la empresa y cuya duración podrá extenderse hasta 6 años.

ii. Que esos proyectos sean considerados por el Consejo de Fondef, estructurado a partir de una evaluación y decisión del nuevo Consejo de Conicyt que se establezca.

iii. Si por su naturaleza y/o la magnitud de la contraparte privada se tratara de una iniciativa similar a las que apoya Innova Chile, se trasladaría el proyecto por decisión del Consejo de Fondef a la ventanilla de Innova Chile para lo cual se establecerá la coordinación necesaria entre ambos.

Sin perjuicio de lo anterior, deberá estudiarse la posibilidad de que centros de investigación universitarios puedan participar en los concursos de Innova Chile.

iv. Si por el contrario el ente evaluador mencionado en el punto “ii” concluye que se trata de un típico proyecto “science-push” con predominio claro de los investigadores científicos, el proyecto será evaluado de acuerdo a las normas pertinentes de Conicyt y su aprobación y financiamiento se concretaría a través del Fondef.

5. Incorporar a las ingenierías más de lleno a los procesos innovativos. Para esto se sugiere

a) Que se incluya en el currículum de las ingenierías los temas de la innovación, incluida la transferencia tecnológica, y la gestión tecnológica y de la innovación como línea de especialización y se estimule a los estudiantes desde su ingreso a la carrera a considerar su vinculación a las temáticas de cambio tecnológico como una opción válida e interesante.

b) Crear maestrías y doctorados en ingeniería con esa misma orientación; se estimulará el desarrollo de programas colaborativos y competitivos internacionalmente de carácter interuniversitario, al menos por parte de las universidades mayores, programa que desarrollaría Conicyt en la forma antes señalada.

c) Procurar la creación de pasantías para estudiantes avanzados e ingenieros jóvenes en empresas nacionales o actividades de I+D en el extranjero como asimismo pasantías en Chile o en el exterior en entidades de intermediación y de gestión tecnológica o de innovación.

6. Todo programa de doctorado o maestría debe estar debidamente acreditado por agencias acreditadoras de alto nivel nacional o extranjero como garantía de aseguramiento de la calidad, como lo propone el proyecto de ley en actual tramitación en el Parlamento.

7. Apoyar el proyecto anunciado por el Ministerio de Educación referido a liberar a Fondecyt de exigir la devolución del dinero aportado a investigaciones individuales, centros de investigación o Universidades, que patenten como resultado de proyectos financiados por ese programa. Esta situación ya está corregida en la normativa interna de Fondecyt, pero conviene consolidarla mediante una disposición legal expresa.

8. Los Consejos de los diversos programas, así como los Consejos de Conicyt y Corfo en un caso, y naturalmente el Consejo Nacional de Innovación por la competitividad podrán establecer prioridades a favor de determinados programas o disciplinas o temas, por acuerdo fundado debidamente trasparentado y difundido.

9. De manera más general estimular una cultura de compromiso con la innovación productiva y en particular con el patentamiento y el desarrollo de actividades de licenciamiento por parte de las Universidades. Para ello se propone:

a) Que en la evaluación de los académicos las Universidades consideren explícitamente, además de las publicaciones en revistas científicas de reconocido prestigio, y al nivel de importancia que corresponda, el aporte realizado por participación sostenida en investigaciones orientadas a la innovación, al desarrollo de productos comercializables y en particular a los que resulten en patentamiento. Se trata de considerar no sólo proyectos exitosos, sino la participación sostenida y real en nivel de excelencia en proyectos válidos, debidamente evaluados por pares idóneos.

b) Que las Universidades establezcan o fortalezcan unidades encargadas de realizar actividades de patentamiento y de negociación de licencias, todo lo cual puede traducirse a futuro en el logro de ingresos significativos para las Universidades.

10. Promover el desarrollo de capacidad de investigación científica y de formación de capital humano a nivel de postgrado en regiones por la vía de:

a) Inducir sin concesiones en cuanto a la excelencia exigida, el desarrollo de maestrías y doctorados colaborativos con participación de Universidades regionales y radicados en ellas.

b) Promover el desarrollo de centros de excelencia científica en regiones, ya sean autónomos o vinculados a Universidades, apoyando en particular, la creación de redes de centros y grupos de investigadores con participación de núcleos establecidos en regiones.

c) Promover la radicación de investigación vinculada al desarrollo de los clusters en las regiones pertinentes, sujeto naturalmente a la creación o existencia de las capacidades necesarias.

11. Apoyar el desarrollo de consorcios tecnológicos, destinando a tal finalidad recursos públicos, pari passu con los aportes privados exigibles en cada caso.

12. Apoyar, con recursos públicos, el desarrollo de entidades de interfaz, vale decir, de articulación e intermediación y de gestión tecnológica en las que participan científicos junto a otros especialistas.
13. Crear condiciones para poder incorporar extranjeros a los programas de investigación de objetivos declarados o a centros de excelencia universitarios o independientes.

14. Impulsar con alta prioridad la conectividad con el extranjero, de modo de lograr una mayor internacionalización de la ciencia, en este caso de las actividades científicas ligadas directa o indirectamente a innovación. Concretamente se propone:

a) Construir redes con instituciones extranjeras, estableciendo convenios que abran canales para pasantías recíprocas, proyectos colaborativos de investigación, creación de consejos consultivos (similares al de Milenio) con presencia significativa de investigadores y expertos extranjeros en Innovación.

b) Convenios con universidades extranjeras o con institutos autónomos vinculados a universidades que desarrollen actividades en escala significativa, por parte de centros de excelencia o consorcios tecnológicos nacionales.

c) Examinar y aprovechar el capítulo sobre cooperación, que es muy amplio en su definición, que contempla el TLC firmado con la Unión Europea y otros que puedan concordarse en el futuro.

d) Elevar significativamente el porcentaje del presupuesto que se asigne a proyectos de colaboración y de intercambio científico-tecnológico con el extranjero, para lo cual debiera considerarse algún aporte público.

e) Fomentar el intercambio de profesores entre Universidades nacionales y extranjeras

f) Establecer relaciones formales con investigadores chilenos que trabajen en estas áreas en el extranjero con el objeto de desarrollar redes de contacto que faciliten proyectos colaborativos con entidades chilenas y/o la inserción de talento extranjero en Chile.

15. Establecer un Foro de Investigación científica y tecnológica para la Innovación que propicie un diálogo sistemático entre científicos, empresas, expertos en gestión tecnológica, políticos, ejecutivos públicos, etc. que sirva como instancia de generación de confianzas, y conduzca a una comprensión más generalizada de los procesos innovativos y sirva de amplificador del tema ante el país en general.

Como citar este artículo: 

Federico Anzil (20 de Sep de 2006 - primera publicación: 2006). "La Ciencia en la Innovación". [en linea]
Dirección URL: https://www.zonaeconomica.com/cienciainnovacion (Consultado el 24 de Nov de 2017)




Innovación para la Competitividad en Chile