2.2.1 Cluster Córdoba Technology

Córdoba fue una de las primeras ciudades observadas que evidenciaron la existencia de una concentración coordinada de empresas asociadas de actividades TICs y constituye una suerte de referencia a la hora de medir la evolución de un cluster a través de estos años. Esta ciudad es la segunda ciudad más grande de la Argentina (1.330.023 habitantes según el último Censo 2010) y responsable hacia 2005 de un 4% del PBG del país (toda la provincia significaba el 7,74%)Municipalidad de Córdoba. Capítulo V: La economía en Córdoba. Córdoba: 2006, 186-187. , por lo que constituye unos de los polos de desarrollo económicos más importantes del país, con diversas actividades industriales como la automotriz, alimenticia y metalmecánica.

En los años ´80 surgieron empresas que formalizan sus servicios de consultoría y los profesionales independientes, mientras que durante la década posterior, la reconversión de las telecomunicaciones generó una demanda de tecnología informática que permitió la aparición de nuevas y pequeñas empresas relacionadas a este novel sector, mientras que la apreciación cambiaria permitía importar hardware de calidad

De esta forma, al comenzar el siglo XXI la situación del sector SSI en Córdoba estaba conformada por empresas pequeñas de capitales nacionales (algunas eran sociedades de hecho) y algunas firmas multinacionales de mayor envergadura. Según un estudio que hizo la Agencia para el Desarrollo Económico de la Ciudad de Córdoba (ADEC), en 2001 existían en la ciudad unas 30 empresas SSI, que facturaban $ 83,5 (igual monto en U$S por estar todavía bajo la convertibilidad) de los cuales el 12% correspondían a exportaciones.

A partir de ese año es posible comenzar a plantear hitos significativos en el sector SSI de la capital cordobesa y que sirven para explicar la relevancia del actual Cluster Córdoba Technology como un ejemplo exitoso. Una detallada investigación de Andrea Pujol describe esos hitos a partir de la descripción cronológica de los mismos y los efectos cuanti y cualitativos que consolidaron este clusterPujol, Andrea. Evolución reciente del sector software y servicios informáticos: la experiencia en Córdoba. Córdoba: Instituto de Administración de la FCE-Universidad Nacional de Córdoba, 2004, 3-16.. El primero de los hechos destacados es la radicación de la multinacional Motorola, luego de un proceso que comenzó en 2000 con controversiales beneficios que los Estados provincial y municipal comprometieron para facilitar la llegada de esta gran empresa, que políticos opositores estimaban en una erogación de fondos públicos de unos $14 millones en los primeros tres años operativos de la firma en la ciudad. No obstante, en octubre de 2001 comenzó la incorporación de los primeros ingenieros para comenzar el desarrollo del software que este proyecto implicaba. Asimismo, en junio de 2002, algunas universidades públicas y privadas locales asumieron un compromiso para formar ingenieros con un perfil específico para actividades informáticas, uno de las solicitudes que Motorola manifestaba para expandir la cantidad de proyectos de desarrollo de software que desde el centro instalado en Córdoba se generaban para operaciones de la firma en el exterior.

En base a entrevistas realizadas a diversos agentes locales relacionados con esta experiencia, Pujol destaca que “la mayoría de los entrevistados (tanto los profesionales que se desempeñan en las empresas locales, como los empresarios y algunos académicos) coinciden en afirmar que la radicación de Motorola en Córdoba resultó muy positiva para el sector”. Aún cuando existen reservas y críticas a la actuación del sector público local, los entrevistados afirman que la presencia de la firma en Córdoba resulta ventajosa principalmente porque permite identificar a la región como un polo tecnológico relevante a nivel latinoamericano y porque esta circunstancia motivó a las empresas locales a asumir desafíos importantes en materia de optimización de la calidad y a fortalecer estrategias de desarrollo en mercados externos.

Por otra parte, en ese mismo tiempo, una empresa de marketing llamada MKT Consultores encabezó una iniciativa para lograr una asociatividad de empresas locales del sector SSI. Esta firma había desarrollado anteriormente tres experiencias exitosas de asociación por lo que estaban informados sobre los conceptos de cluster y competitividad regional, mientras que dichas acciones lo habían acercado a numerosas empresas SSI tanto como proveedores, clientes o por diversas relaciones profesionales que hicieron más factible el trabajo en conjunto para esta propuesta.

Finalmente, luego de unos meses de reuniones de trabajo entre los implicados, en febrero de 2001 se constituyó formalmente el Cluster Córdoba Technology (CCT) como una asociación civil sin fines de lucro integrada por 10 firmas locales de software y telecomunicaciones que, como señala Pujol, tenían buenos vínculos con la empresa convocante pero con débiles vínculos de confianza entre ellos. El hecho de que MKT Consultores no tuviera intereses directos en ninguna de las empresas fundadoras del cluster y la citada radicación de Motorola actuaron como facilitadores de la asociatividad. Respecto de la llegada a Córdoba de la multinacional estadounidense, uno de los empresarios entrevistados para la investigación afirmaba que la información sobre la llegada de Motorola fue lo que terminó de amalgamar al grupo, algo así como un golpe de suerte en relación a la posibilidad de unirse.

El relevamiento de Pujol para esas 10 empresas constitutivas del CCT indicaba que en 2001 empleaban en total 535 personas (que se reduce a unas 180 si se excluyen los dos call centers ópez, Andrés; Ramos, Daniela; y Gabriela Starobinsky. Clusters de software y servicios informáticos: los casos de Córdoba y Rosario a la luz de la experiencia internacional. Buenos Aires: CENIT, DT 32/Abril 2009, 41.), tenían una facturación de $ 33,6 millones y solo dos de ellas exportaban, por un total de U$S 461.237. Entre esas primeras empresas convivían algunas de las líderes del sector para la provincia con otras de menor importancia económica, pero con antigüedad y potencial de desarrollo. La dispersión de tamaño entre ellas era importante, por cuanto la firma que más facturaba lo hacía con más de $ 9 millones anuales empleando a 75 personas, mientras que la más chica registraba ingresos por $ 75.600 con una dotación de 20 trabajadores. A estas empresas se le suman también un pequeño grupo de instituciones externas (consultoras, comercializadoras, instituciones educativas) que también tienen algún grado de relacionamiento con el sector.

Un dato importante es que, como se describió, el surgimiento del CCT fue un emprendimiento de actores del sector privado, que se consolidó gracias a la acción coordinada de sus empresas asociadas, mientras que fue tiempo más tarde que el Estado y las universidades se incorporaron para participar. Esto constituyó un fenómeno diferente a otras experiencias de surgimiento de clusters, donde el sector público en sus diferentes niveles junto con las instituciones universitarias locales formaba parte activa de la creación y desarrollo de estas iniciativas de asociatividad sectorial López, Andrés; Ramos, Daniela; y Gabriela Starobinsky. Op. Cit., 47..

Un ejemplo del acoplamiento universitario a la iniciativa privada se plasmó en abril de 2002 con la inauguración del Instituto Tecnológico Córdoba (ITC), una asociación sin fines de lucro formado por el CCT y las seis universidades de Córdoba: Nacional, Regional Tecnológica, Católica, Instituto Universitario Aeronáutico, Blas Pascal, Empresarial Siglo XXI. El ITC tenía como principales objetivos y propósitos los siguientes puntos Instituto Tecnológico Córdoba, web institucional. http://www.fitc.unc.edu.ar/ (acceso mayo 2011).:

  • Promover el desarrollo de la industria tecnológica informática local para convertirse en una importante fuente de empleos e ingresos para la región.
  • Promover estudios e investigaciones en los campos de las tecnologías de información valorizando su aplicación a los requerimientos de la sociedad en sus diversos ámbitos: personal, empresarial y gubernamental.
  • Efectuar estudios aplicados requeridos por las empresas vinculadas a las tecnologías de información y sus disciplinas asociadas y por los gobiernos de la región e investigaciones propuestas por las empresas referentes mundiales de alta tecnología, patrocinadoras y sostenedoras del ITC.

Utilizando conceptos vistos en los primeros capítulos, se puede reflexionar que esta nueva institución nació con el objetivo de realizar iniciativas de alto valor agregado (investigaciones, estudios aplicados, promoción de la industria SSI) que benefician al conjunto de las empresas mediante el aprovechamiento de las sinergias que la cooperación les brinda. Como define en su visión, “el rol del ITC consistirá en ser un generador de innovación y el motor para el desarrollo del polo tecnológico en la región". Aún así, en la evaluación que se hace años más tarde, según el trabajo de López et al. (2009), son escasas las vinculaciones concretas entre las empresas y el ITC para llevar a cabo proyectos de I&D. Según testimonios recogidos por los autores, el motivo fundamental pasa por el temor de las empresas de revelar información valiosa a un ámbito extra-firma.

El ITC ha basado su tarea en la formación de recursos humanos mediante la vinculación universidad-empresa, la formación y coordinación de planes de empleo calificado financiado por el BID, la capacitación y el debate acerca de los perfiles solicitados por las empresas tecnológicas para que se actualicen las currículas de las universidades locales. A pesar de las falencias que se puedan haber presentado en estos cometidos y de todo lo que falta por mejorar para colmar las expectativas, el ITC es una buena organización para el desarrollo de un cluster tecnológico regional que busque generar ventajas competitivas inter-provinciales que se destaquen a la hora de evaluar a Córdoba en el sector SSI, ya que el aprovechamiento de la transmisión informal de tecnologías, la formación de trabajadores informáticos y la capacitación calificada que los mismos pueden recibir, es mucho más factible mediante la institucionalización de ámbitos de difusión académico-privado como el analizado.

Con respecto a las relaciones y redes comerciales establecidas entre las empresas, es necesario destacar el ejemplo que representó la creación de un consorcio de asociación entre 11 empresas del CCT en 2003, orientado a la exportación de los desarrollos informáticos, sin perjuicio de las estrategias y acciones exportadoras que cada empresa pudiera realizar individualmente Pujol, Andrea. Op. Cit., 11-12.. Esta nueva institución llamada Córdoba System Factory (CSF), se proponía en primer término poner a la producción de software de la ciudad bajo estándares y procedimientos de calidad internacional, o sea a la creación de una “marca” reconocida tanto en el país como principalmente en el exterior.

En un principio se consiguieron nuevos contratos, en general para países de la región, pero las fuertes asimetrías de las empresas líderes respecto de las más pequeñas, junto con la desconfianza mutua, las actitudes poco colaborativas y los fuertes intereses propios terminaron por diluir la asociación López, Andrés; Ramos, Daniela; y Gabriela Starobinsky. Op. Cit., 55-56.. En definitiva, la cooperación en un marco de competencia que es destacada como una de las características que genera un cluster SSI no se evidenció plenamente en esta experiencia cordobesa, quizás debido a que las empresas pudieron ver ese consorcio como una amenaza a sus propias estrategias exportadoras y debido a que las redes institucionales y empresariales no poseían la densidad que los años de interacción pueden dar; hay que considerar que entre la creación del CCT y la conformación del CSF hay poco espacio de tiempo para desarrollar las redes de confianza necesarias que se precisan para realizar acciones conjuntas de esta índole.

El trabajo de López et al. (2009) destaca que igualmente la existencia del CCT genera un ámbito de transmisión de conocimientos y experiencia exportadora desde las empresas más consolidadas hacia las que se están iniciando, aún cuando esta transferencia implícita no se obtenga en el marco de la asociatividad comercial generalizada. Lo que sí destacan los autores es que han surgido “micro-sociedades” de tres o cuatro empresas pequeñas para llevar a cabo exportaciones conjuntas mediante la mayor posibilidad de estar mejor calificados para obtener contratos y acceder a nuevos mercados.

El último de los hitos en la consolidación del CCT, según Pujol, es la puesta en marcha en 2003 del Programa de Desarrollo de Cadenas Productivas en la Provincia de Córdoba (PDCP), financiado con recursos donados por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN, del BID), y por la contraparte local aportada por las instituciones participantes: Agencia Córdoba Ciencia S.E., Agencia para el Desarrollo de la Ciudad de Córdoba (ADEC) y la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba (CaCEC) Pujol, Andrea. Op. cit., 16-20.. El Programa se creó para apoyar los agrupamientos empresariales cordobeses de las TIC, muebles y otros productos de la madera y productos regionales (agropecuarios y orgánicos), sectores que habían sido identificados como de gran potencial en base a estudios previos. Entre los aspectos evaluados se destacaron la ubicación geográfica, los mercados de destino, las acciones conjuntas y sus beneficios, la vinculación con instituciones, las ventajas del entorno local, el potencial de desarrollo del agrupamiento, las perspectivas de crecimiento y el impacto en la economía local. La existencia de una institución como el CCT también fue determinante para la elección del sector como uno de los beneficiarios del programa.

El Programa, para todos los sectores, buscaba fortalecer las relaciones de cooperación entre empresas y con instituciones, facilitar el acceso a tecnologías productivas y organizacionales, posibilitar el acceso a nuevos mercados y finalmente diseminar el programa a muchas empresas. En el análisis del sector TIC se identificaron como problemas el reducido tamaño de mercado interno, la falta de experiencia exportadora, la escasez de capital, problemas de gestión y marketing y de formación de recursos humanos, tema que estaba siendo atendido igualmente por las autoridades del CCT.

El presupuesto del Programa para el cluster electrónico-informático alcanzaba un total de U$S 516.200 asignados para actividades relativas al fortalecimiento institucional, a la internacionalización de las actividades y a la búsqueda de impacto en la productividad. Los recursos del FOMIN estaban destinados en su mayor parte a cubrir costos de consultoría especializada y en las actividades de difusión del mismo. Entre sus logros se pueden destacar el haberle facilitado a las 11 empresas que integraban el consorcio CSF la obtención de la certificación de calidad internacional CMMI, y el financiamiento del plan “Entra XXI”, por el cual el ITC formó unos 400 jóvenes de bajos recursos para insertarlos laboralmente en empresas de tecnología.

Para finalizar se hará foco en las principales evaluaciones que se han hecho sobre la profundidad de los cambios estructurales que representó la creación del CCT a la industria SSI en Córdoba, partiendo de la base que ya es un avance en sí mismo que las empresas hayan podido avanzar en una asociación institucional que represente sus intereses. Si bien no se ha avanzado en la difusión tecnológica todo lo que se hubiera podido dentro de un marco de clustering, a medida que pasó el tiempo se fueron dando muestras de distensión entre las empresa, ya que no se puede ser extremadamente celoso de los avances técnicos debido a su alta probabilidad de que igualmente se difunda a los demás López, Andrés; Ramos, Daniela; y Gabriela Starobinsky. Op. Cit., 56-57..

Asimismo, López et al. (2009) destacan que la construcción institucional fue más fuerte que la difusión tecnológica, con un sostenimiento del compromiso de los actores privados, públicos y académicos para el desarrollo de una importante industria del software en la provincia. Es decir, los principales logros del CCT se pueden llegar a comparar con lo que una cámara empresaria obtendría (financiación, formación de recursos humanos, reconocimiento institucional, etc.) pero no en el desarrollo pleno de las redes informales de difusión tecnológica y cooperación empresaria para crecer todos con intereses comunes. Como ejemplo fallido se puede mencionar al CSF, que surgió con la idea de aportar al desarrollo exportador de firmas asimétricas pero que terminó perdiendo su importancia justamente por no haber podido conciliar los intereses de las diferentes empresas que lo componían.

A pesar del intento fallido del CSF, un gran avance del cluster como espacio de interacción empresarial fue la creciente tendencia exportadora de las empresas asociadas, que pasaron de exportar U$S 27,5 millones en 2003 (representando el 8% de la facturación total del cluster), a los U$S 32 millones en 2006 (era el 25% del total) hasta los U$S 70 millones en 2009 CCT. Estadísticas del sector. http://www.cordobatechnology.com/joomla/index.php?option=com_content&view=article&id=45&Itemid=95 (acceso junio 2011), equivalente al 18% de la facturación anual que crecía fuertemente gracias también a la importancia de la industria SSI dentro de la Argentina. Estos logros en el desempeño exportador deben su razón a múltiples factores como por ejemplo el tipo de cambio y los avances legislativos hacia el sector, pero hay que destacar que el cluster aportó al fomento de las ventas externas como una oportunidad importante para el crecimiento de las firmas, en especial con gestiones a mercados regionales y EE.UU. (esto explicado por las empresas transnacionales radicadas en la provincia). Asimismo, el logro de la certificación de calidad internacional CMMI obtenidos por determinadas compañías gracias al Programa de Desarrollo de Cadenas Productivas significó un hito importante para la competitividad del sector en la región, no solo para las beneficiarias sino para el empresario que quisiera exportar y que cuentan con un “respaldo implícito” de la experiencia exitosa de exportación bajo los más altos estándares de calidad.

Según diversas entrevistas, se puede afirmar que la evaluación del CCT es positiva ante una posible situación opuesta de no contar con ningún tipo de agrupamiento sectorial, mientras que constituye un gran avance en la búsqueda de Córdoba para erigirse como una referencia de peso a la hora de hablar de producción de software. La creación y consolidación del CCT implicó un importante incentivo para la radicación o fundación de nuevas empresas, como lo puede sugerir la tendencia siempre creciente en la cantidad de nuevas firmas, así como el aumento de la cantidad de trabajadores, que se ubican entre los más calificados a nivel nacional; en los últimos años, si una empresas de base tecnológica busca un lugar donde radicarse, la provincia de Córdoba es una de las primeras e inevitables opciones, donde no solo cuenta a su favor la dotación de recursos humanos calificados, sino también las facilidades institucionales que una organización como el CCT junto con el gobierno provincial ofrecen para el desarrollo de nuevos actores.

Cuadro 1. Evolución de empresas y empleados del Cluster Córdoba Technology

 

2001

2003

2006

2009

Crec.% 03-09

Empresas

10

14

51

93

564%

Empleados

180

1.000

3.000

3.500

250%

Empleados promedio

18

71

59

38

-47%

Fuente: López, Ramos y Starobinsky (2009); Cluster Córdoba Technology (2010).

Las principales objeciones a la tarea del CCT provienen desde las empresas más pequeñas, que ven a la institución como una especie de lobby al gobierno por parte de las empresas más grandes y antiguas, sin nada para ofrecerles a estos emprendedores de mucho menor tamaño y experiencia. Como se señala certeramente, para algunos, la mística que originó al cluster se ha ido perdiendo con el tiempo, en parte debido a los fracasos de algunas iniciativas, en parte por desavenencias internas entre las firmas y también porque, en cierto sentido, el CCT ha ido adoptando algunos rasgos que lo asemejan a una cámara gremial empresaria, orientándose más hacia la obtención de beneficios que al desarrollo estratégico de un plan de largo plazo para la industria TIC cordobesa López, Andrés; Ramos, Daniela; y Gabriela Starobinsky. Op. Cit., 57..

En conclusión, los avances más importante del cluster se dieron desde su faceta institucional como representación de un sector y la subsiguiente gestión ante las autoridades políticas gracias a la fuerza del conjunto representado (en la actualidad hay unas 130 empresas asociadas, dedicadas al software, los servicios informáticos, las telecomunicaciones, y afines), obteniendo beneficios de tipo fiscal, financiero o apoyando la formación de recursos humanos, pero renunciando a las iniciativas comerciales conjuntas o estrategias exportadoras mediante consorcios. La difusión tecnológica, como se ha dicho, no se extendió a todas las empresas sino que ha sido una responsabilidad individual de cada una de ellas, beneficiándose de esta forma las de mayor experiencia y las transnacionales que poseen un capital tecnológico más avanzado; se puede decir que las empresas obtienen beneficios “materiales” (crédito, exenciones impositivas, formación de trabajadores sin financiarlos) del CCT gracias a la representación gremial que éste otorga, pero sin “aportar” ni “recibir” del conjunto la difusión de tecnologías o la cooperación en actividades de comercialización que podrían llegar a ser venturosos, pero que los recelos mutuos impiden.

Por último, una de las críticas más fuertes que recibe el CCT es la ausencia de una agenda programática de largo plazo que defina el perfil de especialización que el cluster quiere obtener. Al no precisar segmentos a los cuales abocarse a abastecer crecientemente de software, las empresas de SSI desarrollan diferentes proyectos sin aprovechar las sinergias que la especialización conjunta podría ofrecer, así como también las autoridades del CCT pueden dilapidar tiempo y dinero en coordinar diversas actividades en lugar de centrar sus esfuerzos en desarrollar las relaciones hacia la especialización (por ejemplo con vinculaciones con algunas industrias dinámicas de la región como la automotriz o la metalmecánica) que podrían consolidar a la provincia como una referencia nacional e internacional para determinados patrones de especialización.

Autor: Juan Ignacio Zaballa

Como citar este artículo: 

zonaeconomica.com (14 de Jun de 2013 - primera publicación: 2011). "2.2.1 Cluster Córdoba Technology". [en linea]
Dirección URL: https://www.zonaeconomica.com/cluster-cordoba-technology (Consultado el 24 de Nov de 2017)




Temas de Economía: 

Impacto de los Clusters del Sector TIC en las Economías Regionales Argentinas (2003-2009)